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El
edificio
La
sede del Museo es el palacio del marqués de Menahermosa, edificado
hacia 1750 por Dª. Magdalena de Mena Ferrari, esposa del primer
marqués de Menahermosa D. José de Llamas y Estrada, ya que éste
se encontraba en Hispanoamérica al servicio de la Corona.
El
edificio ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo del tiempo
hasta adoptar su fisonomía definitiva en 1927, cuando se construyó
el jardín que conforma toda la manzana.
Se
trata de una construcción típica del barroco murciano, a base de
ladrillo visto y tapial. La portada principal decorada con mármoles
rojo v negros de las canteras de Cehegín.
Exteriormente se dotó al palacio de fuertes rejas y balcones y se
coronó las fachadas principales con una gola decorada con motivos
militares que aluden a la profesión del dueño y, el blasón del linaje
Llamas. Una torre-tragaluz, remata todo el conjunto.
El
casón consta de planta baja o área de servicios y piso principal,
donde los propietarios desarrollaban la vida -actualmente las salas
de exposición permanente-.
El
inmueble, fue adquirido por el Excmo. Ayuntamiento de Mula, quién
a su vez lo cedió al Estado para que pudiera acometerse la rehabilitación
del mismo como futura sede del Museo. Las obras fueron llevadas
a cabo desde la Dirección de los Museos Estatales del Ministerio
de Cultura en 1981 v concluyeron en 1992. El respeto con el que
se ha sabido compatibilizar el carácter señorial del edificio Y
su función artítica, ha merecido un premio de rehabilitación de
la Comunidad Autónoma de Murcia.
La
colección
El
Museo custodia los materiales arqueológicos aparecidos en uno de
los yacimientos ibéricos que han aportado más novedades a la investigación
sobre esta cultura prerromana peninsular: la necrópolis de "El Cigarralejo".
Las campañas de excavación fueron llevadas a cabo de forma contante
y eficaz, desde 1948 a 1988, por el ingeniero de caminos y arqueólogo
D. Emeterio Cuadrado Díaz, quién encontró en el transcurso de sus
trabajos 547 tumbas ibéricas.
La
costumbre íbera de enterrar a los muertos incinerados en el interior
de una fosa junto a sus pertenencias nos ha permitido reconstruir
la vida cotidiana del poblado, e incluso, conocer el status social
del difunto. Las tumbas se encuentran tal y como fueron depositadas
originariamente, lo que constituye de por sí un documento de primera
mano. En ellas se han encontrado cerámica bellamente decorada con
motivos geométricos, armamento realizado en hierro, útiles y herramientas
utilizados en las labores agrícolas y ganaderas, joyas y pequeños
objetos con que se adoraban, semillas, frutos, huesos de animales
que formaban parte de su dieta. Se puede apreciar una ligera evolución
en el rito funerario que se ha venido denominando "rito destructivo"
o "rito conservador". según, si el lugar ha sido destruido previamente
o no, y de los gustos de aquellas gentes a o largo de los siglos
en que está en uso la necrópolis -principios del s. IV a. C. hasta
los inicios del s. 1 a. C.
El
museo
Se
crea ante la necesidad de una sede estable para albergar los materiales
arqueológicos procedentes de la necrópolis ibérica de "El Cigarralejo",
donados al Estado por su excavador D. Emeterio Cuadrado Díaz.
Para la exposición permanente se ha destinado la planta primera
del edificio. A lo largo de las diez salas de que consta el recorrido
se puede admirar una muestra muy completa de ajuares itinerarios
de tipo masculino y femenino, correspondientes a 80 tumbas, ordenados
cronológicamente. Simultáneamente se ha dedicado cada sala a un
tema socio-cultural del mundo ibérico.
- Sala
I
Introducción
a la necrópolis y a su historiografía. Se muestra una serie de
documentos relacionados con el descubrimiento, excavación del
yacimiento y creación del museo. Destaca un plano mural con las
547 fosas excavadas y los empedrados cuadrangulares de piedra
que recubrían a algunas de ellas.
- Sala
II
Selección de las tumbas más antiguas, entre las que se encuentran
las denominadas "Tumbas Principescas" debido a su riqueza.
- Sala
III
Dedicada a la agricultura, oficio habitual en esta sociedad. En
la vitrina de mesa se expone el ajuar de un agricultor, así como
una selección de las semillas y frutos, encontrados en la necrópolis.
- Sala
IV
Otra de las ocupaciones de los habitantes del poblado era la ganadería.
Destaca el ajuar de un curtidor con los útiles de hierro empleados
en este oficio.
- Sala
V
La alfarería ibérica alcanzó un gran desarrollo como se puede
apreciar en la diversidad de formas, tipos de acabados y decoraciones
pintadas. En esta sala se presenta el ajuar de un alfarero.
- Sala
VI
Reservada a la industria textil. Encontramos desde Fragmentos
de tejidos de lino y lana hasta otros elaborados con esparto para
calzado, cuerdas o serones.
- Sala
VII
Se exponen los testimonios cerámicos, fruto del comercio con otros
pueblos mediterráneos, especialmente griegos, junto con las principales
rutas comerciales y medios de transporte de la época.
- Sala
VIII
Homenaje a la mujer ibérica. Se exhibe una serie de objetos de
uso femenino y la estatuaria femenina entre la que sobresale la
denominada "Dama de El Cigarralejo'. También se expone el "Plomo
de El Cigarralejo", plaquita con inscripciones en alfabeto greco-ibérico.
- Sala
IX
Se
presenta al guerrero ibérico, su caballo con los arreos complementos
del jinete y una amplia selección de armas.
- Sala
X
Pequeña muestra de diversos textos clásicos relativos a los iberos
y varias reconstrucciones de lo que pudo ser la arquitectura funeraria
de "El Cigarralejo".
En
el jardín se ha reproducido a tamaño natural el "empedrado tumular"
escalonado que recubría una de las tumbas de esta necrópolis.
Además
de las salas de exposición, el museo como centro de conservación,
investigación y divulgación, cuenta con las dependencias e instalaciones
apropiadas: taller de restauración. almacenes, biblioteca, amplias
áreas de trabajo y administración, salón de actos y exposiciones
temporales y alojamiento para investigadores. .
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Ayuntamiento
de Mula
Mula
- Murcia
España
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